Opinión

CON DIÁLOGO OTRA SOCIEDAD ES POSIBLE

En el presente documento, queremos fundamentar dos ideas claves: Primero que el sujeto de nuestra acción este año es “la nueva sociedad” que requiere Chile; y que el predicado es la invitación a dialogar. Entonces y centralmente, decimos que en esta etapa de su desarrollo, Chile necesita más diálogo, no más competencia,  y que el modo de dialogar será el camino para la construcción del futuro que queramos construir.

Vamos por partes y nos permitimos invitar - a quienes nos leen y nos escuchan, y a todos quienes se puedan sentir convocados para construir otro Chile- a compartir nuestra reflexión inicial que se quiere transformar en invitación para sumarlos a otras conversaciones que han de venir.

Los desafíos que actualmente tenemos como país, son enormes y en ellos está el contenido de lo viejo que debe ser transformado, apreciativamente, en punto de partida de una nueva realidad.


Algunas de las cuestiones que nos han preocupado y que se visualizan como desafíos de país son:

  1. La superación y erradicación de la pobreza; sin ello Chile nunca podrá ser un país inclusivo y desarrollado;

  2. La construcción de nuevos liderazgos, capaces de conducir efectivamente la construcción de un nuevo Chile: con justicia social, ciudadanía y una verdadera inclusión;

  3. La re-construcción del tejido social (nuevas relaciones, nuevas redes, nuevos espacios, nuevas ciudades), destruido en tantos años de individualismo y desapego de los vínculos;

  4. La revitalización de lo nuevo, que emerge como alternativa a lo viejo y como fuerza vital para tantos desesperanzados y estresados ciudadanos;

  5. La transformación del carácter social y la identidad colectiva que nos ha llevado a dejar la alegría como fuente de todo lo nuevo;

  6. Las fuerzas de vida, que nos invitan a mirar adelante, a hacernos cargo de la injusticia y a anunciar la buena noticia de la que hemos sido testigos en conversaciones, encuentros, cátedras, proyectos y simposios.

Desde nuestra propia reflexión y desde la múltiples voces que emergen desde las aulas, los barrios, las organizaciones, se comienza a evidenciar como pilares fundamentales la necesidad de concordar acciones significativas que permitan visualizar la emergencia de una nueva sociedad, un nuevo pueblo, que comienza a construir otro futuro para Chile.

Así como la respuesta de las personas con capacidades diferentes que se han sentido convocados y  forman parte de la nueva ciudad que surge; los pueblos originarios, orgullosos de sus tradiciones, se siente parte del nuevo Chile; el aprendizaje de los adultos que se maravillan de lo que descubren de sí mismos y de los demás; los animadores y líderes poblacionales que emergen como nuevos líderes; queremos también llegar a los viejos, para que se sientan parte y vuelvan a esperar de la vida y de la sociedad; a los académicos, para que entren en sintonía con sus estudiantes; a los expertos para que  abandonen sus certezas y dan paso a las preguntas; a las autoridades, para que se dispongan a escuchar y a responder al grito de la calle; a los empresarios y trabajadores, para que comiencen a conversar de nuevas maneras y  a  todos y todas, para construir una sociedad diferente.

Anhelamos una sociedad nueva, capaz de contener y expresar, lo que cada uno de nosotros quiere que esta sea. Este es el desafío central. Y ello, en la perspectiva de este autor, sólo es posible si entendemos que la construcción del futuro, comienza en la construcción de una visión, y si esta visión es compartida.

Proponemos una conversación nueva sobre el tipo de sociedad que queremos. Reconocemos la coexistencia de discursos, incluso antagónicos o incompatibles. Sin embargo,  queremos poner a disposición de Chile y los chilenos, metodologías y prácticas dialógicas que permitan la construcción del futuro que anunciamos.
Son, al menos, dos almas que emergen y coexisten en nuestra sociedad. Cierta elite, por ejemplo, está convencida del modelo y fascinada de los beneficios de éste; otra parte de esta misma elite, que incluso ha “lechado” del mismo modelo, está con hastío y busca escapar, huir de este. Ciertos grupos, están por la vía institucional para los cambios y otros,  quieren la insurrección. Algunos están por acentuar la diferencia y buscar grupos que nos autorrefieran y nos den más exclusividad. Otros, por el contrario, anhelan y trabajan por la inclusión…

Planteamos, a partir del reconocimiento de esta alma dividida en la sociedad, una nueva conversación para darle forma al futuro. Una conversación que nos desenajene y que nos importe. Una conversación que nos comprometa y que nos lleve a ir más allá.

Estamos convencidos que Chile debe dejar el paradigma de la competitividad y transitar, decididamente,  hacia el paradigma del diálogo y la conversación. Se trata de buscar una solución o modelo social, abandonando la supremacía del modelo o las soluciones derivadas del paradigma económico.

En la etapa del desarrollo que viene, Chile necesita más diálogo, no más competencia. Más colaboración, no más individualismo; más convivencia, no más aislamiento. Sostenemos que la norma de la vida social, no puede transformarse en el modelo económico.


Queremos anunciar que el diálogo:

  1. Es el factor de desarrollo;

  2. Es pilar de la democracia y clave para la inclusión; y

  3. Que es motor de lo nuevo y, por cierto, fuente inagotable y permanente de alegría.

Para que esto sea posible, proponemos una conversación que ayude a que la gente de nuestro país, tenga el coraje y la capacidad de moverse entre las cosas y los sucesos del mundo, de tener perspectivas claras, de generar acciones conjuntas. Aquello que nos permitirá esto es un tipo especial de conversación –un diálogo dialógico- y nuestra capacidad para crear estos  espacios dialógicos y facilitar procesos conversacionales…

Sabemos que dialogar así, exige proponer un proceso formativo, pero estamos seguros que no hay verdadero aprendizaje sin diálogo, de allí que el aspecto formativo – político y social serán dimensiones claves de lo que queremos proponer este año.

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